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Discurso del Embajador Guillermo Fernández de Soto, Representante Permanente de Colombia ante la ONU, en sesión abierta del Consejo de Seguridad

27/02/2019
Discurso del Embajador Guillermo Fernández de Soto, Representante Permanente de Colombia ante la ONU, ante el Consejo de Seguridad

 

Nueva York (feb. 26/19). El Embajador Guillermo Fernández de Soto, Representante Permanente de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas - ONU, se pronunció en sesión abierta del Consejo de Seguridad.

 

Gracias señor Presidente,

Le agradecemos la convocatoria a esta segunda reunión, que tiene la mayor importancia para Colombia y mi región. Igualmente, agradecemos la presentación de la Secretaria General Adjunta, Rosemary DiCarlo.

Nuestra presencia en este Consejo es la reafirmación de un principio esencial de las relaciones internacionales de mi país. Su creencia en el multilateralismo para defender los valores de la Carta de las Naciones Unidas, y Carta Democrática Interamericana. Que no haya duda sobre esto.

La reunión del Grupo de Lima que tuvo lugar ayer en Bogotá, constituye un excelente ejemplo de la validez de la acción multilateral. Donde más de 50 naciones del mundo reconocen al Presidente encargado Juan Guaidó, y la autoridad legítima de la Asamblea Nacional, y coinciden en la necesidad de recuperar la libertad y la democracia para Venezuela. 

La grave situación que atraviesa el hermano país es una de las más agudas de la historia de América Latina y el Caribe. Marcada por una violación masiva de derechos humanos; por una profunda recesión económica; una erosión de la separación de poderes; y una crisis humanitaria y migratoria sin precedentes que sobrepasa sus fronteras y   fundamentalmente afecta a Colombia.

Según las cifras de ACNUR y de la OIM, la escasez de alimentos, la falta de medicamentos e insumos médicos, han llevado a 3.4 millones de venezolanos a abandonar su país. Asimismo, según la FAO, en Venezuela “la prevalencia del hambre casi se ha triplicado entre 2010-2012 y 2015-2017”. Se estima que 3.7 millones de venezolanos estuvieron en situación de desnutrición entre 2015 y 2017. Señor Arreaza, esas cifras son de los organismos a los que me he referido y son informes serios que han presentado al mundo.

Ante el flujo cada vez mayor de la migración desde Venezuela hacia los países de la región, en septiembre de 2018, por solicitud del Gobierno de Colombia, convencido de la urgente necesidad de darle a la población venezolana asistencia humanitaria y los buenos oficios del Secretario General, ACNUR y OIM anunciaron el nombramiento del Sr. Eduardo Stein como Representante Especial para los refugiados y migrantes venezolanos con el fin de dar respuesta a las necesidades causadas por este éxodo masivo.

Como señaló ayer el Canciller de Colombia, “con el apoyo del Grupo de Lima, varios países hicimos un esfuerzo importante para facilitar la operación de un canal humanitario, para brindar asistencia internacional básica y aliviar, aunque fuera parcialmente, la grave situación humanitaria que afecta a tantos venezolanos”.

El Grupo de Lima, desde su primera declaración en agosto de 2017, no solo ahora, ha señalado las necesidades de ayuda humanitaria y reiteradamente ha solicitado al régimen dictatorial no impedir el ingreso y el tránsito de la ayuda humanitaria a los venezolanos. Son hechos, Sr. Arreaza, hechos.

La respuesta del régimen ilegítimo que ha impuesto la tiranía del miedo, la represión y la violencia como mecanismo de amedrentamiento, organizando colectivos de civiles armados, es por todos conocida. Pese a “los insistentes llamados de la comunidad internacional”, impidieron el acceso de la asistencia ofrecida. Incluso quemando la que había logrado cruzar la frontera.

Mientras miles de ciudadanos venezolanos voluntarios intentaron ingresar la ayuda para mejorar las vidas de sus familiares, el dictador celebraba con indiferencia frente a la agonía, la angustia y la desesperación infligida a su pueblo. Lo anterior reiteró lo que para todos ya era evidente. La dictadura hace años dejó de pensar en los suyos, y con su actuación del pasado fin de semana selló su derrota moral y diplomática.

También yo tengo señor Presidente en mi poder los protocolos de la operación del pasado sábado, y quiero invitar al Consejo de Seguridad a compartir esta información. Quiero que el Consejo pueda mirar en detalle los protocolos que señalan claramente lo que se hizo hora por hora. Un informe adicional de la Secretaria General de la Organización de los Estados Americanos que coadyuvo en este cometido, eso está a disposición. Porque es muy fácil escribir una novela sobre lo que pasó el pasado sábado, como decía un ilustre colombiano: mentir, mentir que de la calumnia algo queda. Los invito a que miren estos protocolos cuando ustedes quieran y que eventualmente comprueben la veracidad de la información que nos ha dado el señor Arreaza. Yo también tengo fotografías que pudiera pasar al Consejo de Seguridad, pero por respeto al tiempo de mis colegas que todavía quedan por intervenir, no lo haré.

Los hechos son sorprendentes, los vio el mundo entero tergiversar y manipular, es muy fácil. Hasta a la memoria de Bolívar. De manera, que no puede quedar duda, que Colombia también tiene la información minuto a minuto y estamos dispuesto a entregársela al Consejo de Seguridad y a compartirla para que se sepa que lo que se ha dicho, es la absoluta verdad y la realidad.

El esfuerzo de coordinación del Grupo de Lima le ha mostrado al régimen usurpador que su dictadura se encuentra cada vez más aislada, como resultado de sus acciones deliberadas contra el pueblo venezolano.

El Grupo de Lima, que contó con la presencia y asentimiento del Presidente encargado Juan Guaidó, persistirá en la provisión de ayuda humanitaria, guiados por la responsabilidad de la comunidad internacional de implementar medios diplomáticos y humanitarios para brindar apoyo a la población necesitada, para alcanzar la transición democrática; la convocatoria de elecciones libres; el restablecimiento del orden constitucional, y la reconstrucción institucional, económica y social en Venezuela.

Esta firme convicción se encuentra contenida en la histórica Declaración de la XI reunión de Cancilleres del Grupo de Lima, la cual señala, óigase bien “que la transición a la democracia debe ser conducida por los propios venezolanos pacíficamente y en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyada por medios políticos y diplomáticos, sin uso de la fuerza”. Ese ha sido, como muy bien lo saben los miembros del Grupo de Lima y lo sabe la comunidad internacional, un principio fundacional cuando decidimos compartir esta experiencia y este camino, para fortalecer y rescatar la democracia del pueblo venezolano.

En el marco de los escenarios multilaterales, por supuesto seguiremos trabajando para que se adopten las resoluciones, las sanciones y las denuncias pertinentes por lo ocurrido el 23 de febrero.

Presidente,

Colombia ha padecido violencia. Conocemos bien el sufrimiento de nuestra población y venimos trabajando incansablemente para aliviarlo.

El Señor Embajador de Rusia, ha hecho unas observaciones que verdaderamente sorprenden. Porque este Consejo, y de la mano de este Consejo, y de diferentes organismos y agencias de las Naciones Unidas hemos venido avanzando con la Misión de verificación en Colombia con un compromiso auténtico del Presidente de Colombia en poder implementar y avanzar en la estabilización de los acuerdos de paz que fueron suscritos.

Colombia reconoce y su Presidente así lo ha señalado, que la legalidad en el Estado de derecho y el escenario democrático son las formas de convivencia que aseguran la paz y el porvenir de los ciudadanos.

El Consejo de Seguridad no puede ser inferior a las demandas de los venezolanos que aspiran a vivir con bienestar, en libertad y democracia.

Señor Presidente,

Discúlpeme que me tome unos minutos más, pero obviamente las acusaciones que se le han hecho a mi país, así me obligan. Voy a mencionar dos o tres aspectos.

En el reporte preliminar al que hice referencia, está claramente indicado como Después de mediodía, arribaron los 4 camiones con ayuda humanitaria y casi 50 personas en cada uno de ellas. De inmediato, la Guardia Nacional Bolivariana disparó gases lacrimógenos hacia la caravana, irradiando sus efectos a la mayoría de las personas ubicadas en el lado colombiano, lo que provocó un repliegue temporal.

La OEA pudo observar de manera directa no menos de 30 civiles heridos, la mayoría de ellos pertenecientes a los organizadores.

Aproximadamente a las 13:45, se observó que el primer y segundo camión de la caravana de ayudas, comenzaron a incendiarse ya en el sector venezolano, sin que se hayan confirmado las circunstancias y responsables de este hecho.

Durante toda la jornada se escucharon disparos constantes del lado venezolano, y en algún momento comenzó el lanzamiento de gases lacrimógenos y de proyectiles (perdigones) generando una cantidad, en ese momento, aún no determinada de heridos, además de zozobra y temor entre la población.

Al puente Simón Bolívar llegaron 4 camiones con ayuda humanitaria, los cuales se mantuvieron en el inicio del Puente. En varias ocasiones hicieron intento de ingresar, lo que no fue posible. En horas de la tarde, ante la orden de retornar los vehículos y desalojar el puente, se presentó una fuerte oposición de parte de los ciudadanos venezolanos que impidió su implementación hasta el momento de la elaboración de este informe.

Los mecanismos y protocolos que hizo Colombia para recibir y acopiar la ayuda humanitaria, se cumplieron a cabalidad. Es muy fácil escribir una novela de todo lo que pasó, pero yo le recomendaría a Arreaza a que se dedique a escribirla. Una ficción manipulando la verdad de todo lo que está pasando.

Pueden hacer sus propias conclusiones de lo que aquí se ha dicho. Colombia está dispuesta a compartir la información. La señora Mogherini el pasado 21 de febrero denunció que lo que sucede en Venezuela es una situación pluridimensional que afecta cada vez más a los venezolanos y por supuesto, a Colombia y a toda la Región.

Como lo señala la evolución de las teorías clásicas de derecho internacional humanitario, Colombia tiene el deber y la responsabilidad de ayudar a la población de este flagelo.

Quiero señor Presidente, disculpe la emoción, pero la urgencia de los intereses legítimos de Colombia y de la región, siempre hay que ponerle un buen acento para que no quepa duda del empeño y la buena fe que mi país le apuesto a esta situación, muchas gracias señor presidente.

 

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