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‘En 2011, la paz parecía una realidad muy remota’, Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon

14/03/2016
‘En 2011, la paz parecía una realidad muy remota’, Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon
Crédito Foto: UN Photo/Mark Garten

 

Columna de Opinión

Por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

La última vez que visite Colombia en el 2011 la paz parecía una posibilidad muy remota. Hoy en día, y durante estos últimos tres años Colombia ha demostrado al mundo su compromiso con la paz. Que dos partes que han estado en conflicto armado por más de cinco décadas hayan decidido sentarse a resolver sus diferencias a través del diálogo es  un ejemplo para tantos conflictos que enfrentamos en el mundo. Mis más sinceras felicitaciones al Gobierno de Colombia y a las FARC-EP por haber tomado esta valiente decisión.

En las últimas semanas, el proceso de paz de Colombia ha generado acontecimientos inusuales en Naciones Unidas: el 19 de enero, el Consejo de Seguridad recibió una petición conjunta del Gobierno de Colombia y de las FARC-EP para que Naciones Unidas se involucre en la verificación de su futuro cese al fuego.  Hacía más de 10 años que la Organización de las Naciones Unidas no había recibido una solicitud bilateral de partes en un conflicto interno.  Luego, el 25 de enero, el Consejo respondía con una resolución estableciendo la Misión de Naciones Unidas en Colombia, la cual no solamente fue aprobada por sus 15 miembros sino que, en una demonstración de  la firmeza de su apoyo al proceso de paz de Colombia, fue co-patrocinada por el  conjunto del Consejo.  Nuevamente un acontecimiento nada común en la historia de la institución.

Es un marco alentador tanto para la finalización del conflicto armado en Colombia como para el rol de las Naciones Unidas en el proceso de paz.  Más allá de la decisión de las partes y de la resolución del Consejo, nos complace el hecho que dentro de Colombia se haya interpretado la solicitud a la ONU como una señal de seriedad del compromiso del Gobierno y de las FARC-EP con el fin del conflicto y de la irreversibilidad del proceso de paz.

Es también inusual, e innovador, el pedido de las partes para que el trabajo de verificación de la Misión de Naciones Unidas en Colombia se realice en el marco de un mecanismo tripartito con la participación de representantes del Gobierno y de las FARC-EP.   Y si bien esta fórmula no tiene precedente exacto en la historia de la observación de cese al fuego por parte de la ONU, vemos que presenta varias ventajas.   En primer lugar, este monitoreo tripartito ofrece a cada parte y a la sociedad colombiana una doble garantía: la observación imparcial por parte del ente internacional y la observación directa por cada parte, en el terreno,  del cumplimiento de los compromisos de la otra parte.   Si a esto añadimos el protagonismo de las organizaciones de la sociedad civil colombiana, con la cual está previsto que el mecanismo tripartito mantenga una estrecha articulación, llegamos a altos niveles de transparencia que serán un aporte importante al desarrollo de esa fase crucial del proceso de paz.

Apostamos también a que la observación conjunta del cese al fuego ayudará a superar rápidamente los desacuerdos que puedan surgir, y será un factor de generación de confianza entre los integrantes de la Fuerza Pública y de las FARC-EP.

La verificación del cese al fuego por parte de la ONU es una experiencia inédita en Colombia, y podría por lo tanto prestarse a confusión y despertar inquietudes previo al despliegue de los observadores internacionales.   Es importante recalcar que su cometido no es la realización de proyectos de cooperación como es el caso de otras agencias de las Naciones Unidas en Colombia, quienes seguirán haciendo sus aportes importantes a la construcción de la paz, en paralelo al trabajo de la misión. No es tampoco un despliegue con mandato de seguridad: los observadores internacionales no portarán armas y no se involucrarán en acciones armadas de ningún tipo.

El objetivo único de esa observación internacional es simple: que se cumpla en Colombia lo pactado en La Habana en materia de cese al fuego  y dejación de armas; que se implementen plenamente los compromisos adquiridos al respecto por el Gobierno de Colombia y las FARC-EP uno frente a otro, y de cara a la sociedad.   Este es el mandato que las partes han solicitado, que el Consejo de Seguridad ha autorizado, y que desde la Secretaría de Naciones Unidas estamos determinados a cumplir a cabalidad. El cese al fuego será un elemento esencial para el cumplimiento del conjunto de los compromisos del Acuerdo Final.

Teniendo en cuenta los avances en la Mesa de Conversaciones hacia un acuerdo sobre cese al fuego y dejación de armas, no hay tiempo que perder.  Hace unos días, he informado el Consejo de Seguridad sobre los pasos a tomar para que los observadores internacionales estén ya presentes en Colombia cuando se firmen los acuerdos de paz. Para liderar nuestros esfuerzos, he nombrado al señor Jean Arnault como mi Representante Especial y Jefe de la Misión Politica Especial de Naciones Unidas en Colombia. El señor Arnault no es extraño al proceso, ya que ha estado trabajando estrechamente con las partes en La Habana desde agosto de 2015 cuando lo nombré como mi Delegado para las conversaciones de paz.

Con el apoyo de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y, en particular, de los países de la región, estamos comprometidos a hacer todo lo necesario para el éxito de este proceso. En mi último año como Secretario General, es un privilegio poder participar de ese acontecimiento histórico que es la construcción de una paz estable y duradera en Colombia.

Nueva York, 13 de marzo de 2016.

Publicado en El Tiempo, marzo 13 de 2016.

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