Intervención del Embajador Guillermo Fernández de Soto, Representante Permanente de Colombia ante la ONU, ante la Comisión de Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas

29/01/2020
Intervención del Embajador Guillermo Fernández de Soto, Representante Permanente de Colombia ante la ONU, ante la Comisión de Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas

 

Nueva York, 29 de enero de 2020

Excelencias,

Culminamos un año extraordinario para el trabajo de la Comisión de Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas. Me complace tener hoy la certeza del deber cumplido. Sin duda podemos decir que abordamos cada punto de nuestro plan de trabajo y que los desarrollamos de acuerdo con las prioridades que esta presidencia definió con ustedes. El informe anual que acabamos de aprobar es un reflejo claro de este cumplimiento.

Empiezo por el final para hacer una breve referencia a la reciente reunión que se llevó a cabo en Cartagena de Indias, cuando logramos tener la primera reunión de la Comisión por fuera de nuestra habitual sede de Nueva York. Este encuentro permitió a los representantes observar de primera mano los desafíos que enfrentan en el terreno los constructores de paz. Escuchamos diferentes puntos de vista sobre la financiación de la consolidación de la paz y el fortalecimiento de las asociaciones estratégicas.

Cartagena demostró que es posible llevar la discusión de esta sala a la realidad y apreciar la acción en los territorios; a todas las regiones del mundo que sufren las tristes consecuencias de un conflicto. La sesión dejó lecciones estupendas de lo que son los retos de la consolidación de la paz y, como lo resaltó el Presidente Iván Duque, los agentes de paz en los niveles comunitarios, son aquellos que mejor entienden y creen que la paz es posible. Su trabajo es el que hace la diferencia y, por lo tanto, necesitan nuestro apoyo.

Durante este año igualmente tuvimos una serie de visitas. Fuimos a Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil, países miembros de la Unión del Río Mano. Como lo mencioné en noviembre pasado, me conmovieron los relatos de las víctimas que sufrieron en carne propia los perversos efectos del conflicto.
En la visita a la Unión Africana entendí la gravedad de la fragilidad que viven los países que han pasado de acuerdos de paz a la consolidación de la paz.

Nos reunimos en julio pasado con el Banco Mundial y, así mismo, el equipo del Banco encargado de la estrategia de Fragilidad, Conflicto y Violencia nos visitó, con el fin de compartir el avance de nuestras tareas.

En mayo, el embajador de Egipto, como vicepresidente de la Comisión, tuvo la oportunidad de asistir al encuentro ministerial del Sahel. Esta región continúa siendo una prioridad dada su compleja problemática multidimensional, como está reflejado en el informe que adoptamos hoy.

Todas estas visitas, y las que se hicieron en el marco de las configuraciones, nos permitieron ser conscientes que los retos globales para la consolidación de la paz son similares: inclusión, desarrollo, oportunidades económicas y hacer frente a las causas fundamentales del conflicto.

Excelencias,

Me enorgullece ver los resultados en torno a la revisión de la estructura de consolidación de la paz. Durante el 2019, la Comisión formuló la propuesta de unos términos de referencia sobre este proceso, teniendo en cuenta los avances que se han logrado desde la última revisión hace cinco años y nuevas ideas para fortalecer el trabajo con un énfasis particular en la implementación en el terreno. Esta iniciativa fue endosada por los presidentes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad.

El proceso lanzado oficialmente en una reunión que convocó a todos los Estados Miembros y que contó con la presencia del Secretario General; del Presidente del Consejo de Seguridad y del Vicepresidente de la Asamblea General, consta de dos fases: una informal y otra formal que tendrán lugar durante este año.

El punto de partida es el balance de los logros alcanzados desde 2016, enfocándonos en robustecer los esfuerzos colectivos frente a las iniciativas de consolidación de la paz basadas en el principio de apropiación nacional.

Precisamente haciendo referencia a este principio, quisiera mencionar la evolución de la configuración de Sierra Leona durante este año. En el marco de la visita a la Unión del Rio Mano, se reconocieron los progresos realizados por el país hacia la paz sostenible y brindaron la oportunidad de examinar la conveniencia de aceptar la solicitud de su Presidente de retirar del programa oficial de la Comisión a esta configuración, como quedó consagrado en el reporte anual.

En el marco de nuestras prioridades, este año le apostamos a fortalecer la relación con el Consejo de Seguridad. Mediante diálogos interactivos y exposiciones informativas oficiales, la Comisión ejerció su papel de órgano asesor. Quiero hacer un reconocimiento especial a Alemania, como coordinador informal de las relaciones de la Comisión y el Consejo de Seguridad. Su compromiso y acción oportuna fueron determinantes para estrechar las relaciones entre los dos órganos.

Igualmente, con la Asamblea General y con el ECOSOC llevamos a cabo eventos conjuntos, que permitieron discutir formas en que las Naciones Unidas puede responder al llamado de coherencia y eficiencia para el logro último de la consolidación de la paz.

Así mismo, celebramos una serie de reuniones temáticas muy enriquecedoras. Tanto a nivel de expertos y a nivel de embajadores discutimos sobre la estrategia de género de la Comisión. También intercambiamos ideas sobre juventud, paz y seguridad, tema que será retomado en las discusiones de febrero. Tuvimos la primera reunión respecto a la relación de nuestro trabajo con la cooperación sur-sur que nos dejó lecciones útiles en las que se puede profundizar aún más.

Igualmente, fortalecimos la relación con las instituciones financieras internacionales, buscando los puntos comunes de trabajo. No solo nos reunimos con el Banco Mundial, como mencioné anteriormente, sino también con el Banco Africano de Desarrollo y contamos con la presencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el evento de Cartagena.

Estas últimas citas nos demostraron la importancia de tener acciones coordinadas para lograr una consolidación de la paz más efectiva. Para la financiación de proyectos, ha sido fundamental el rol del Fondo de Consolidación de la Paz, que ha sido un instrumento clave para promover la coherencia dentro del Sistema de Naciones Unidas. El Secretario General ha reiterado recientemente su petición a todos los Estados Miembros de dar un "salto cuántico" de apoyo al Fondo para cumplir con su objetivo.

Los miembros de esta Comisión hemos reiterado la importancia de comprometer más recursos, entendiendo que el apoyo del Secretario General a diferentes contextos de consolidación de la paz, a través del fondo, ha sido crucial.

El 2020 es un año de grandes decisiones y, con toda seguridad, Canadá como Presidente entrante liderará el reto. Tuve la oportunidad de conversar en días pasados con Marc André sobre estos desafíos y prioridades. Hay obstáculos por superar, pero con seguridad su liderazgo, brindará alternativas para hacerles frente.

Excelencias,

El trabajo y los logros descritos no hubieran sido posibles sin el constante apoyo de Egipto y Rumania en su calidad de vicepresidentes. A mis colegas Mohamed Edress y Ion Jinga, que trabajaron con Colombia liderando la PBC en 2019, les agradezco su colaboración y consejo siempre generoso y solidario y así como su disponibilidad.

Agradezco también a Oscar Fernández Taranco, Subsecretario General de Apoyo a la Consolidación de la Paz, y a toda su Oficina. Ellos realizan una extraordinaria labor. El posicionamiento que han logrado de la Comisión dentro del Sistema durante estos 15 años es muy significativo.

Amigos todos, nunca olvidaré las palabras sentidas y los rostros felices de las mujeres mediadores de Costa de Marfil y el baile espontáneo con el que nos recibieron en ese inspirador encuentro.

Tampoco olvidaré a los jóvenes inquietos y vibrantes convencidos que la consolidación de la paz es una ruta inamovible de sus vidas con una sola condición: tener oportunidades de educación; de empleo productivo; y justicia pronta que termine con la corrupción y fortalezca el ánimo de quienes combatieron y sufrieron, de quienes dejaron las armas y hoy no quieren regresar a un estéril campo de batalla, y creen como yo, que todo depende del ánimo, de gobernantes y gobernados.

Y siempre quiero recordar a una líder excombatiente del conflicto que vivió mi país, que con voz serena y firme nos señaló en Colombia que su vida cambió y nunca más desea regresar a la lucha armada.

Colombia sigue comprometido con el trabajo de la Comisión en 2020, apoyando como Vicepresidentes, junto con Japón, las iniciativas de Canadá.

No cabe duda de que la Comisión fortalece instituciones indispensables para preservar el imperio de la ley y lograr como creemos en Colombia una “paz con legalidad”. Ese fue el propósito de mi presidencia y el legado sentimental que al terminar mi mandato comparto con ustedes, los verdaderos responsables de que las Naciones Unidas cumplan con su objetivo primordial de preservar la paz.

Muchas Gracias.

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